Hace unos pocos publiqué las primeras impresiones de The Knightling, el próximo juego de aventura a mundo abierto de Twirlbound el cual me dejó con un gusto un tanto agridulce. Las primeras horas en su mundo tan colorido, vibrante y enérgico se veía eclipsado por la mala optimización que realmente terminaría impactando de lleno en mi experiencia con el título.
No hay cosa que lamente más que toparme con un proyecto donde el amor de los desarrolladores se ve volcado a simple vista, pero que al final del día el producto final se vea perjudicado por una ejecución pobre o, quizás, muy apresurada.
En The Knightling encarnamos a un joven escudero que se encuentra en una misión junto al legendario guerrero (e ídolo número uno) Sir Lionstone. Pero las cosas empiezan a salir mal rápidamente y, luego de una serie de eventos que nos sirven como tutorial para nuestra inminente aventura, el mítico caballero se ve obligado a protegernos y no logra regresar a salvo con nosotros.
Nuestro deber como fiel escudero es encontrar y rescatar a nuestro maestro, armado únicamente con su propio escudo legendario Magnustego, un objeto poderoso y animado. Énfasis en “animado”, ya que puede ser un tanto tedioso de escuchar a veces, repitiendo cosas básicas como “desarma a tu oponente”, concepto ya deberíamos tener en claro luego de veinte o treinta minutos de juego.
Lo positivo es que ese es el único NPC realmente fastidioso. Cuando empezamos a demostrarle a los habitantes de Clesseia que somos dignos de portar a Magnustego y nos embarcamos en la búsqueda de Sir Lionstone, descubrimos que estos son personajes animados, carismáticos y con una personalidad muy marcada, lo que hace que cada encuentro en The Knightling se sienta único.
Lo mismo podría decirse de sus escenarios coloridos y, sobre todo, llenos de vida, algo que me parece imprescindible en un juego a mundo abierto (mientras tenga sentido, ya que claramente tiene que tener concordancia con el relato). Las ciudades, praderas, montañas y pantanos de Clesseia rebosan de detalles que invitan totalmente a la exploración de cada rincón de ellos, ya sea por pura curiosidad o porque fuimos enviados para cumplir tareas que demuestren nuestra valía.
En estas primeras misiones introductorias de The Knightling aprenderemos a portar debidamente a Magnustego, el cual no solo servirá para defendernos sino para derribar a nuestros oponentes. En nuestro arsenal disponemos principalmente de golpes consecutivos simples, lanzamientos de escudo a distancia y, sobre todo, “parrys”.
Por supuesto que iremos desbloqueando diferentes tipos de mejoras que harán nuestros ataques más fuertes, más largos, aéreos o rápidos, pero la realidad es que el parry se convierte en nuestro único gran aliado durante la mayoría del juego. Esto se debe principalmente a dos cosas: la primera es que no son para nada difíciles de acertar ya que los ataques de los enemigos son un tanto obvios y algunos hasta tienen una señal visual clara de cuando contraatacar. La segunda y más importante es que son extremadamente poderosos.
Esto se debe a que el sistema de combate está orientado alrededor de romper la guardia de los enemigos para poder atacarlos cuando estén aturdidos, y la mayoría de estos terminan debilitado con tan solo uno o dos parrys. A eso le sumamos nuestro primer ataque especial que usa energía de calirio (la cual sirve para distintas acciones dentro y fuera de combate), una arremetida fuerte en área que simplemente destruye las barras de vida de nuestros oponentes.
Mientras que aprender los patrones de los enemigos es una tarea relativamente sencilla, lo cual hace que los combates mano a mano sean bastante sencillos. Pero uno de los problemas de The Knightling es aumentar dicha dificultad de manera artificial, a veces con una gran cantidad de enemigos que dificultan la tarea de desarmar a los aturdidos mediante cortas secuencias de botones aleatorias. Esto se hace especialmente frustrante en el mid/late game cuando aparecen enemigos aún más enemigos de rango.
Volviendo al increíble mundo abierto de Clesseia, este lo podremos recorrer rápida y cómodamente gracias a, por supuesto, nuestro escudo, el cual nos otorga la posibilidad de deslizarnos rápida y cómodamente por colinas, caminos y parches de hongos que aumentan nuestra velocidad. En cuanto a las alturas tenemos una mejora temprana de vuelo gracias a Ginny, la herrera, la cual modifica a Masutengo para que pueda planear en el aire de forma similar a la Paravela en el Breath of the Wild, la cual se ha convertido casi en estándar en los juegos fantásticos de mundo abierto hoy en día.
Donde si hay problemas en The Knightling es al momento de guiarnos. Por alguna razón, hay marcadores en nuestra brújula que no aparecen en el mapa y viceversa, además de no poder colocar los nuestros propios desde el vamos, cosa que me parece sumamente importante en juegos de este estilo. Además, no ayuda que la gran mayoría sean todos del mismo color (blanco), ya que se hacen difíciles de diferenciar a simple vista.
Por otro lado, el sistema de torres del Breath of the Wild también fue traído a The Knightling, pero su implementación deja bastante que desear. En el Zelda, que las torres sean sumamente visibles desde una gran distancia es una decisión de diseño. Esto sirve para motivar al jugador en su exploración y poder registrar las cercanías en su mapa para planear fácilmente la ruta a seguir.
En The Knightling, la mayoría de las torres apenas pueden llamarse así: son bajas, a veces están ocultas y no tienen absolutamente nada llamativo como para atraer nuestra atención a la distancia. Si bien cuando encontramos una en la zona donde estemos podemos comprar el set de marcadores para revelar las demás, esto se siente un poco antinatural y le quita el sentido de exploración a la ecuación.
Ya que hablamos de UI, su diseño general The Knightling se siente un poco básico y hecho así nomás. Las barras de color sólido sin personalidad sumado a los árboles de habilidades poco llamativos a simple vista hacen que se sienta un apartado descuidado, el cual contrasta de forma particular teniendo en cuenta que el resto del juego, artísticamente hablando, es impresionante.
Lamentablemente, el mayor problema de The Knightling no está en sus mecánicas, sino en su rendimiento. Con el último parche que probamos (que salió ayer, 27 de agosto), el uso de GPU es sumamente bajo e tanto inestable debido a problemas de optimización por parte de la CPU, lo cual hace que la experiencia de juego se vea truncada por algunos stutters, sobre todo en procesadores de hace 3 o 4 años, pero que están muy por encima de los requisitos recomendado.
Probamos The Knightling en dos PC y una laptop pero incluso con un Ryzen 7 9800X3D la GPU no se aprovecha al máximo. Extrañamente, subiendo la Escala de Resolución a 120% o 140% (una opción algo que recomendados al developer que implementara para eliminar el aliasing) el uso de GPU sube considerablemente y al menos con el Ryzen 7 9800X3D pudimos jugar con un framerate estable y sin stutters bruscos. Con un Ryzen 5 3600X no tuvimos la misma suerte.
El SMAA tampoco cumple bien su tarea y el aliasing en The Knightling incluso con Escala de Resolución en 200% es notorio, sobre todo en escaleras a una distancia no muy lejana. Esto se solucionaría con DLAA de Nvidia o el AA nativo de FSR 3.1 o XeSS 2, pero por alguna razón, el developer no incluyó técnicas de rescalado ni de Frame Genereation, lo cual hubiera eliminado el cuello de botella por completo con las RTX 40 y 50. Quizás con algún parche logren implementarlo ya que el juego lo necesita desesperadamente.
A estos percances de The Knightling se suman algunos bugs visuales, especialmente pero no exclusivamente visibles durante las cinemáticas, con personajes que se superponen a objetos o texturas que tardan en cargar correctamente. Estos fallos técnicos son, a día de hoy, el principal obstáculo para poder disfrutar de la encantadora propuesta de Twirlbound. Las sombras también se beneficiarían de un aumento de resolución ya que exhiben un poco de flickering, sobre todo en los acercamiento de la cámara durante las cinemáticas.
Por otro lado, me he encontrado con varios bugs bastante molestos que afectaron directamente a mi partida, desde fases de jefes que no arrancaban, misiones imposibles de completar a menos de que las empezara de nuevo y el peor de ellos siendo un soft-lock en un templo donde lamentablemente perdí hora y media de progreso. Esperemos que los parches no se hagan esperar mucho y arreglen este tipo de cuestiones en el corto plazo.
Al final del día, The Knightling me deja sensaciones divididas: por un lado, me fascina su creatividad, su mundo vibrante y personajes entrañables, además de su capacidad para sorprenderme en cada recoveco que decida explorar. Por otro, me recuerda que incluso las ideas más lindas necesitan una ejecución sólida para poder brillar de verdad y no tropezar en el camino.
El rendimiento es el punto más débil de The Knightling y se nota. Siento que es algo que la gran mayoría de los jugadores no van a dejar pasar. El mundo de Clesseia es increíble y merece ser explorado, por lo que esperemos que estas cuestiones se arreglen en un futuro cercano para poder aprovechar este título al máximo.
Este review de PC de The Knightling fue realizado con una copia de prensa proporcionada por Saber Interactive/Twirlbound.
Historia70%
Gameplay70%
Gráficos85%
Música y Sonidos70%
Optimización50%
Precio70%
Lo bueno:
- Apartado artístico impresionante, con escenarios vibrantes y personajes cautivadores.
- Recorrer el mundo utilizando a Magnustego es realmente satisfactorio ya sea por tierra o por aire.
- Combate simple pero conciso, con un sistema de parry fácil de dominar.
Lo malo:
- El rendimiento y optimización son muy flojos en su estado actual.
- El aumento de dificultad resulta un tanto artificial, donde la cantidad es la clave.
- UI poco trabajada.
70%Nota Final