Criptojuegos: cómo ‘blockchain’ da su propio empujón al ‘gaming’ – BBVA

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Los criptojuegos, basados en redes de ‘blockchain’, ofrecen recompensas en forma de criptomonedas o NFTs por el mero hecho de jugar. Un estímulo que podría transformar la industria del ‘gaming’.
Las aplicaciones basadas en ‘blockchain’ han experimentado un enorme crecimiento en los últimos años. El ascenso en valor de las criptomonedas solo es el signo más llamativo, pero por detrás de la volatilidad de estos activos, esta tecnología progresa en funcionalidades y adopción. Una de sus últimas manifestaciones se ha dado en los llamados criptojuegos, títulos en los que el jugador recibe recompensas en forma de criptoactivos solamente por jugar.
En Axie Infinity, que durante semanas ha sido el criptojuego más popular, el jugador entrena criaturas similares a un ‘pokemon’ y acumula criptomonedas cuando combate con ellas. Además, estas criaturas se pueden vender después. Es lo que ocurre también en Cryptokitties, uno de los pioneros, que permite crear gatitos virtuales para después cambiarlos por criptomonedas.
En estos momentos ya existe una variedad de tipos de criptojuegos: de lucha, de estrategia, de rol, de compraventa de objetos. Un ejemplo es Alien Worlds, en el que el usuario es un explorador espacial que debe escoger planetas para hacer minería; según sus elecciones, gana objetos y habilidades. Otro ejemplo lo constituye Splinterlands, que sigue el típico mecanismo basado en cartas coleccionables y ha alcanzado una gran popularidad recientemente. Cada una de las cartas  representa un poder o una habilidad; el jugador tiene que conformar un mazo equilibrado y utilizarlo con astucia en las batallas para ganar recompensas.
“Lo más potente que tienen detrás los criptojuegos son las dinámicas de incentivos”
“Son una evolución de los videojuegos ‘online’”, comenta Santiago Márquez Solís, CTO de Clluc, una empresa especializada en desarrollar aplicaciones ‘blockchain’. “Las recompensas que en los videojuegos tradicionales se podían conseguir, como armas o hechizos, tienen ahora una representación mediante un ‘token’, que es un NFT”.
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Estos NFTs son objetos digitales únicos que tienen un valor y que pueden intercambiarse por dinero real. “Una armadura se puede representar con un NFT. Y tú podrías sacarla del entorno del videojuego y comerciar con ella. Aunque dentro del propio videojuego suele haber un mercado para todo esto”, explica Márquez Solís.
Empezar a jugar no siempre está al alcance de todos. Para competir en Axie Infinity se necesita gastar al menos 700 dólares para comprar un equipo completo de criaturas, llamadas ‘axies’. La recompensa por ganar un combate puede rondar el equivalente a unos 60 céntimos de dólar. A estos precios, como media un principiante con ‘axies’ básicos podría ganar entre 5 y 15 dólares al día. Este videojuego, nacido en 2018, generó unas ventas de más de 700 millones de dólares en el mes de agosto, con más de 300.000 usuarios activos, según Dappradar, que publica un ‘ranking’ de aplicaciones descentralizadas basadas en ‘blockchain’. Aunque no siempre la barrera de entrada es tan alta. Se puede empezar a jugar a Splinterlands por unos 10 dólares, aunque sin una inversión adicional el jugador no conseguirá recompensas considerables.
“Estos juegos en muchos casos son muy simples. Lo más potente que tienen detrás son las dinámicas de incentivos”, cuenta Alberto Gómez Toribio, profesor de la Universidad Internacional de la Rioja y director de la titulación ‘Experto Universitario en Desarrollo de Aplicaciones Blockchain’. “Con una historia o una producción no tan buena como los juegos de primer nivel son capaces de generar más ‘engagement’. El fenómeno ‘play-to-earn’ (jugar para ganar) es mucho más eficiente a la hora de fidelizar comunidades, de generar ventas y valor, que las herramientas que usábamos hasta ahora, que eran una historia, un videojuego que solía tener componentes de red y un mercado dentro del juego”.
El dinero que se dedica a las recompensas procede de varias fuentes. Gómez apunta que inicialmente surge de la compañía desarrolladora del videojuego. Hay que tener en cuenta que muchas de estas aplicaciones acuñan su propia criptomoneda, a la cual ponen un precio, que varía según el mercado, y de la que tienen una provisión abundante.
Aunque también contribuye el factor de las expectativas. “Aquí tenemos a los usuarios que compran, los que venden y a los especuladores, que dotan de volumen al mercado”, apunta Gómez, quien subraya que hay un mercado especulativo muy fuerte en torno a estos objetos que se extraen de los videojuegos.
La creciente democratización del acceso a este tipo de plataformas va a permitir nuevos modelos de negocio que no han sido aún explotados
Márquez Solís destaca que en los juegos, gracias a estar basados en criptomonedas, “se crea una nueva economía y, como son redes descentralizadas soportadas por nodos en todo el planeta, es muy difícil aplicarles una regulación”. Solís hace hincapié en que esta desregulación contiene una ventaja en esta fase de surgimiento de iniciativas ‘blockchain’: “La democratización del acceso a este tipo de plataformas va a ser cada vez mayor. Por tanto, nos vamos a encontrar con nuevas posibilidades y con nuevos modelos de negocio que no han sido aún explotados”.
Aunque también existen contras. “Una manera de camuflar ciberdelitos puede estar en la compra venta de estos NFTs”, señala en alusión al lavado de dinero o la financiación del terrorismo, dos actividades que a veces han aparecido asociadas a las criptomonedas. Además, la falta de regulación impediría aplicar políticas fiscales a estas economías cripto.
Otra de las dudas que flotan en torno a estos criptojuegos es su riesgo. Algunos jugadores pagan por empezar a jugar bajo la promesa de que recuperarán la inversión y obtendrán ganancias. El problema es si no se cumplen las expectativas. “La pregunta que debemos hacer es qué riesgo tienen estos productos. El riesgo es alto. Aunque la probabilidad de ganar también puede serlo”, indica Gómez, para añadir a continuación: “Esto significa que pueden no ser adecuados para algunas personas”.
Este nuevo tipo de juegos, con su mecanismo de cobrar por jugar, podrían tener un impacto en la industria del ‘gaming’. “Creo que estos juegos están viviendo una tendencia muy dulce y seguramente se corregirá”, reflexiona Gómez. “Pero los NTFs están aquí para quedarse y los juegos que se creen a partir de ahora, y que no incorporen incentivos desde su diseño, van a tener muy difícil competir en el mercado”.
Los grandes desarrolladores de videojuegos aún están estudiando el fenómeno, según Gómez, que trabaja también con actores del sector ‘gaming’. En su opinión, estas compañías harán experimentos y pruebas pequeñas, pero ve inevitable que otras empresas más pequeñas y ágiles les coman el terreno en esta modalidad que implica ofrecer recompensas por jugar.
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